“Con el agua al cuello”, de Petros Márkaris, por Noemí Pastor

Noemí Pastor

La cosa está mu mala

No hace falta que os lo recuerde, pero, por si acaso, os diré que Grecia está perdida, desnortada, sin saber qué hacer. Como dice la gran Adrianí Jaritos, el país entero se pasa el día haciéndose preguntas, pero hay quien tiene ya respuestas para todo:

Cuando tú te haces preguntas y el otro ya tiene las respuestas, no hay escapatoria: te hundes.

Así es: ante nuestro desconcierto, hay quien sabe muy bien qué se hace y esa es nuestra perdición.

La gente pierde sus negocios, pierde hasta el automóvil, por no poder pagar el préstamo bancario… Y entonces va y aparece

 

Un asesino anacrónico y anatópico

O sea, que está fuera de su tiempo y fuera de lugar. Mientras banqueros y financieros matan sofisticada, limpiamente y a distancia, aprietan un botón en Amsterdam, en Fráncfort o en Atenas y arruinan a una familia de una aldea lejana, el asesino de Con el agua al cuello se acerca al inminente cadáver, se pringa, le salpica la sangre y se vale de algo tan rudimentario, tan simple y tan primitivo como una espada.

Eso es lo que da más miedo de todo lo que pasa en Grecia, que hay gente con el agua al cuello, muy ahogada, muy desesperada, que no tiene nada que perder y puede hacer cualquier cosa. Lo expresa bien Márkaris con esta frase inquietante en boca de un médico:

Nunca se sabe de lo que son capaces las personas a las que les quedan pocos días de vida.

Otra cosa que pasa, y que no es frecuente, es que todo un asesino en serie cae simpático, porque mata a quienes están destrozando el país. Y, además, al mismo tiempo, alguien está haciendo una campaña para que la gente no pague sus préstamos a los bancos, pues ya les inyectó el Estado dinero suficiente que provenía de nuestros impuestos. Esto sí que alarma a los banqueros. Esto sí que sería un verdadero acto de insumisión.

Pero no hay miedo de que eso suceda, porque …

toda Grecia funciona a base de préstamos. Sean hipotecarios, al consumo, a las empresas o para ir de vacaciones. Los bancos tienen como rehén a más de la mitad de la población griega.

 

¿Hay esperanza?

Márkaris, de la misma manera que durante la novela disemina pistas que luego Jaritos recoge para que lo conduzcan directamente hacia el asesino, también va dejando el camino sembrado de miguitas de pan y de esperanza.

Se detiene, por ejemplo, a describir con placidez, con delectación, la vida simple, básica, de quien no tiene nada, pero tampoco necesita nada más. Habla también de la solidaridad entre pobres, la que practicaban nuestras abuelas con sus vecinos de la aldea y que ahora propone que practiquemos los PIIGS; esto es, Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y Spain.

A ratos nos deja ver el odio irracional del griego medio hacia el extranjero, tanto el pobre como el rico, pero sabe que ellos tampoco lo han hecho todo bien, que exigen del gobierno lo que no quieren hacer ellos mismos, que han vivido como nuevos ricos chuleándose de sus nuevos pobres: albanos, africanos, búlgaros…

Y en cuanto a las preguntas, en cuanto a nuestro desconcierto, igual nos aclara algo las ideas la teoría del dopaje financiero. ¿Que en qué consiste? ¡Ummm! Me temo que vais a tener que leeros la novela para enteraros.

 

Con el agua al cuello
Petros Márkaris
Trad.: Ersi Marina Samará Spiliotopulu
Tusquets
Comments
10 Responses to ““Con el agua al cuello”, de Petros Márkaris, por Noemí Pastor”
  1. Me encantó la crítica Noemí. Le hace justicia al libro.

  2. sirvi dice:

    Ya le tenía echado el ojo pero, después de leer la reseña, aún tengo más ganas de leerlo.

  3. peke dice:

    Muy buena reseña, Noe. Yo ya leí la novela hace algún tiempo. Tus comentarios -poco o muy literarios, tanto da- son atinadísimos.

    • noemipastor dice:

      Hola, Peke. Sí, yo también la leí hace tiempo, pero tenía pendiente publicar esto. A mí me suele gustar escribir de literatura, que es de lo que sé un oquito, pero esta realidad es tan apabullante que me ha vencido. Bicos.

  4. Supongo, compa Noe, que ante una novela marcada por condicionantes tan poco literarios (un contexto que es ése que tú tan magníficamente glosas…) es difícil (y, por qué no decirlo, hasta absurdo) hacer crítica literaria. ¿’Pa qué’…?

    Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

    • noemipastor dice:

      Sí, es que en la novela también lo literario queda supeditado. Una no se queda con la trama ni con los personajes ni nada, sino con la situación social, política, económica, etc. que se parece tanto a la real.
      De todos modos, la crítica literaria, aunque no sea necesaria, siempre es bienvenida. Algún lujo nos tendrá que quedar, ¿no? Abrazos.

  5. ISA dice:

    Como ya he comentado en tu blog, que me gustado mucho tu reseña.
    Yo también suelo leer mucho y comentar luego en mi web, para mi, lo de comentar, es parte de la lectura de un libro.
    Y me gusta mucho también este espacio. Me lo añado a favoritos

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